El .cat, veinte años después: de pionero a referente internacional

De ser el primer dominio cultural y lingüístico del mundo a convertirse en un modelo que otras comunidades miran para reclamar su lugar en la red.
Cuando la ICANN aprobó el dominio .cat en septiembre de 2005, el mundo de Internet entraba en territorio desconocido. Por primera vez, una comunidad lingüística y cultural obtenía un dominio propio, abriendo un camino que, años después, seguirían otras iniciativas como el .eus, el .gal, el .bzh, el .scot o el .quebec.
Dos décadas más tarde, aquel papel pionero sigue marcando la trayectoria del .cat, pero desde una posición distinta. Ya no es solo un caso de éxito que se recuerda, sino una voz activa en los espacios donde se decide el futuro de Internet.
Esta fue la idea central de la tercera mesa redonda de la jornada del 20.º aniversario del dominio .cat, moderada por Nacho Amadoz, director legal de Accent Obert, con la participación de Nico Caballero, presidente del GAC (ICANN Governmental Advisory Committee), Michele Neylon, CEO del registrador irlandés Blacknight, Ronald Schwärzer, impulsor del .wien, y Manuela Becerra, Country Manager de Nominalia / TeamBlue.
Abrir un camino que otros pudieron seguir
Durante la conversación, los participantes recordaron que el .cat no solo logró un hito para la comunidad catalanohablante, sino que también demostró que era posible concebir los dominios de Internet más allá de los estados o de los sectores económicos.
Aquella decisión acabó abriendo la puerta a una nueva generación de dominios vinculados a lenguas, culturas e identidades colectivas.
Ronald Schwärzer recordó especialmente la ayuda que recibió cuando trabajaba en la candidatura del dominio .wien. Explicó que Amadeu Abril y el equipo del .cat compartieron su experiencia de manera completamente desinteresada, una actitud que, según afirmó, ha marcado la manera en que la comunidad internacional de los registros entiende hoy la colaboración.
«No eran competidores. Eran colegas. Y, en el mejor sentido de la palabra, amigos.»
Una comunidad internacional basada en la colaboración
Una de las ideas que más atravesó la conversación fue que los registros de dominios no compiten entre sí de la manera en que lo hacen otros sectores tecnológicos.
Al contrario, comparten conocimiento, experiencias y buenas prácticas porque todos afrontan retos similares: la ciberseguridad, la evolución técnica de los dominios, la regulación internacional o los cambios que introducen las nuevas tecnologías.
Los participantes coincidieron en que esta cultura de cooperación ha sido una de las fortalezas del sector durante las dos últimas décadas, y situaron el .cat como uno de los registros que más ha contribuido a consolidarla.
Cuando Barcelona habla en .cat
Michele Neylon aportó una mirada especialmente significativa desde fuera de Cataluña.
Acostumbrado a trabajar con registros de todo el mundo, explicó que una de las cosas que más le sorprende cada vez que visita Barcelona es la presencia visible del dominio .cat en las calles.
«Cuando caminas por Barcelona y ves que tantas direcciones web acaban en .cat, y no en .com o .es, es realmente impresionante.»
Para Neylon, esta presencia demuestra que el .cat ha conseguido algo que muy pocos dominios pueden decir: convertirse en una identidad digital reconocible mucho más allá de su función técnica.
El valor de la proximidad
El .cat es un dominio cercano, no solo por la comunidad que representa, sino también por los registradores con los que se relaciona. Así lo expresó Manuela Becerra, que, además de hablar de la excelente relación del .cat con su canal, también puso en valor el hecho diferencial del dominio: una proximidad que se nota en el respeto por la lengua y en la autenticidad que aporta.
En un mundo donde hacer webs es cada vez más fácil y automático gracias a la inteligencia artificial, tener un .cat es un sello de calidad que dice mucho de quien lo luce.
Seguir participando en las decisiones que definirán Internet
La conversación también miró hacia el futuro.
Nacho Amadoz y Nico Caballero explicaron el papel que Accent Obert desempeña actualmente dentro de la ICANN y de otros espacios internacionales de gobernanza de Internet, participando en grupos de trabajo, proyectos de investigación e iniciativas impulsadas por los programas ICANN Grants.
Es una labor poco visible para el gran público, pero fundamental para que las necesidades de los dominios lingüísticos y culturales sigan presentes en los debates sobre el futuro de Internet.
Los participantes coincidieron en que estos espacios serán cada vez más relevantes en un contexto de transformación acelerada, marcado por la inteligencia artificial, los nuevos modelos de búsqueda y la evolución de la infraestructura digital.
Del precedente al compromiso
Cuando el .cat nació, su principal reto era demostrar que una comunidad lingüística podía tener un dominio propio.
Veinte años después, ese debate ya forma parte de la historia de Internet. El reto ahora es otro: seguir participando en la construcción del futuro de la red para que las lenguas y culturas sigan teniendo voz en un ecosistema digital cada vez más global.
La mesa dejó una idea clara: el .cat sigue siendo un proyecto profundamente arraigado en su comunidad, pero su impacto hace tiempo que traspasó las fronteras del dominio. Hoy también forma parte de la conversación internacional sobre cómo debe ser Internet en las próximas décadas.



